• Roberta Fuentes e Isidora García, diseñadoras industriales de la Universidad del Biobío, son ejemplo de cómo desde las regiones se puede transformar una idea académica en una empresa con propósito.  
  • Su startup, TactiSense, desarrolla soluciones innovadoras para personas neurodivergentes, combinando diseño, creatividad e impacto social. 

 

Aunque TactiSense nació en la universidad, para Roberta el emprendimiento no era un terreno desconocido. Desde joven buscó caminos propios, incluso administrando un home studio de manicure. Esa experiencia le dio la confianza para dar un paso más grande junto a Isidora: detectar una necesidad poco abordada —la falta de herramientas para apoyar la integración sensorial de personas neurodivergentes— y convertirla en una solución real. 

 “Nos dimos cuenta de que lo que estábamos haciendo estaba generando un impacto positivo en las personas”, recuerda Roberta. Esa validación, obtenida trabajando con familias, terapeutas y profesores, fue el impulso para transformar un proyecto de título en una empresa con impacto. 

Pero el verdadero valor de TactiSense va más allá de sus productos: su propósito es contribuir a una sociedad más inclusiva y visibilizar la importancia de apoyar la neurodiversidad. Como reflexiona Isidora: “Cuando exista verdadera inclusión, ya no será necesario hablar de inclusión”. 

Emprender desde regiones: un desafío y una oportunidad 

El camino no ha estado libre de desafíos. Pasar de ser diseñadoras a liderar una empresa implicó aprender sobre ventas, gestión y financiamiento. En ese proceso, el apoyo de programas de incubación y mentorías fue clave para fortalecer áreas que no formaban parte de su formación profesional. 

Lo que hace especial esta historia es que surge desde Biobío, demostrando que el talento y la innovación no están concentrados en Santiago. Desde regiones, estas emprendedoras están proyectando su impacto dentro y fuera de Chile, llevando sus soluciones a más personas y demostrando que se puede crecer con visión global desde un origen local. 

 

 Inspiración para nuevas generaciones 

Roberta e Isidora hacen un llamado a las mujeres y estudiantes que hoy desarrollan proyectos en la universidad: confiar en sus capacidades, atreverse a emprender y aprovechar las oportunidades de apoyo disponibles. Una buena idea, acompañada de programas y redes, puede convertirse en una solución con impacto real. 

Su historia es un recordatorio de que los grandes cambios pueden comenzar en una sala de clases, en un taller universitario o en un laboratorio regional. Lo importante es creer en el propósito, rodearse de apoyo y dar el salto.